
Entre una y la otra hay dos pensamientos; dos deseos, una luna enamorada, un espejo con la puerta derribada para los desnudos; hay un cielo susurrado con guirnaldas.
Entre una y la otra almohada estás esperándome.
Simplemente, sin bombachas, con el agua intensa de la pelvis, con temblor de yegua virgen y echada, sobre la sábana de la penumbra, pensándome... pensándome.
Entre una y la otra almohada estás esperándome.
Simplemente, sin bombachas, con el agua intensa de la pelvis, con temblor de yegua virgen y echada, sobre la sábana de la penumbra, pensándome... pensándome.

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