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"Plutón -tal era el nombre del gato- se había convertido en mi favorito y mi camarada. Sólo yo le daba de comer y él me seguía por todas partes en casa. Me costaba mucho impedir que anduviera tras de mí en la calle.
Nuestra amistad duró así varios años, en el curso de los cuales (enrojezco al confesarlo) mi temperamento y mi carácter se alteraron radicalmente por culpa del demonio. Intemperancia. Día a día me fui volviendo más melancólico, irritable e indiferente hacia los sentimientos ajenos
Llegué, incluso, a hablar descomedidamente a mi mujer y terminé por infligirle violencias personales. Mis favoritos, claro está, sintieron igualmente el cambio de mi carácter"
"Una noche en que volvía a casa completamente embriagado, después de una de mis correrías por la ciudad, me pareció que el gato evitaba mi presencia. Lo alcé en brazos, pero, asustado por mi violencia, me mordió ligeramente en la mano. Al punto se apoderó de mí una furia demoníaca y ya no supe lo que hacía".
Nuestra amistad duró así varios años, en el curso de los cuales (enrojezco al confesarlo) mi temperamento y mi carácter se alteraron radicalmente por culpa del demonio. Intemperancia. Día a día me fui volviendo más melancólico, irritable e indiferente hacia los sentimientos ajenos
Llegué, incluso, a hablar descomedidamente a mi mujer y terminé por infligirle violencias personales. Mis favoritos, claro está, sintieron igualmente el cambio de mi carácter"
"Una noche en que volvía a casa completamente embriagado, después de una de mis correrías por la ciudad, me pareció que el gato evitaba mi presencia. Lo alcé en brazos, pero, asustado por mi violencia, me mordió ligeramente en la mano. Al punto se apoderó de mí una furia demoníaca y ya no supe lo que hacía".

"Sacando del bolsillo del chaleco ----un cortaplumas, ----lo abrí mientras sujetaba al pobre animal por el pescuezo y, deliberadamente, le hice saltar un ojo. Enrojezco, me abraso, tiemblo mientras escribo tan condenable atrocidad".
"¿Quién no se ha sorprendido a sí mismo cien veces en momentos en que cometía una acción tonta o malvada por la simple razón de que no debía cometerla?
¿No hay en nosotros una tendencia permanente, que enfrenta descaradamente al buen sentido, una tendencia a transgredir lo que constituye la Ley por el solo hecho de serlo?".
"¿Quién no se ha sorprendido a sí mismo cien veces en momentos en que cometía una acción tonta o malvada por la simple razón de que no debía cometerla?
¿No hay en nosotros una tendencia permanente, que enfrenta descaradamente al buen sentido, una tendencia a transgredir lo que constituye la Ley por el solo hecho de serlo?".
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Egdar Alan Poe
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5 comentarios:
Joder, Lluviané...
Hay que venir preparado a tu blog...uffff...fuerte, fuerte, el fondo y la forma.
Esto de leerte es ya un ejercicio de alto riesgo.
Y me encanta.
Poe... uno de los tios con los que pagaría millonadas por irme de bares. El tiempo le dio su lugar, bendito sea. Y gracias por recordarlo.
Terriblemente cierto el "diagnóstico" de Poe, aunque afortunadamente las acciones que cometemos en base a esa inemperancia, son, las más de las veces, más tontas que malvadas, y cuando son malvadas, también las más de las veces, no son tan terribles.
Besos.
Ja...ja..Cristina. No es para tanto, este blog es muy sencillito.
Lo que pasa que Poe impresiona, y brilla por si mismo. Sus relatos son geniales. Escribía de lujo.
Mijel-también a mí me hubiera gustado irme de bares con él aunque no bebo.
Debió ser un tipo muy interesante, y tal como dices hoy en día tiene un lugar especial en su gènero muy merecido.
Poe es de mis favoritos, y este relato... nunca me cansaré de leerlo, una y otra vez. Hace que hasta las paredes cobren personalidad.
Besos.
P.D: En este año, su bicentenario, vuelvo a leer sus cuentos.
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