Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos;
-quizá para añadir otro interés a los muchos que ya nos obligaban decidimos jugar juegos de inteligencia. Pusimos un tablero enfrente de nosotros: equitativo en piezas, en valores, en posibilidad de movimientos.
-
Aprendimos las reglas, les juramos respeto y empezó la partida.
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Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando encarnizadamente cómo dar el zarpazo último que aniquile de modo inapelable y,
para siempre,
al otro.

2 comentarios:
Un juego apasionante, desde luego. No puedo decir que sepa jugar pero sí que puedo decir que sé el movimiento que le corresponde de cada pieza.
Conmigo la partida sería muy rápida ya que me derrotarían pronto.
¡Preciosa música, como siempre!
Me gustaría que el jazz me gustara más pero no acabo de encontrarle el 'punto'. Creo que es porque me parece una música triste... y me decido por otro tipo.
El juego del ajedrez es tan apasionante y tan complicado como el "juego del ajedrez de la vida", a veces se ganan partidas pero tambiém se pierden algunas, ese es el verdadero aprendizaje.
No todo es jazz el triste pero hay que tener presente sus orígenes para entender que sí pueda serlo, comprender la discriminación.
Después ya derivaron muchos estilos y uno nada triste, el rock and roll.
Y la música es subjetiva..gusta más o menos...
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