
"El amor reside en el cerebro (como todos los demás sentimientos del ser humano), y hace muchos años que eso se sabe; pero el lenguaje ha trasladado la sede del amor a otro lugar: el corazón. No podía concebirse que los razonamientos y las pasiones anduvieran revueltos en un mismo lugar.
El cerebro ha sido reservado por el lenguaje para las decisiones racionales; y el corazón, para las pasionales. Por eso se pueden comprender los impulsos del enamorado, porque salen (im-pulso) con la fuerza de la sangre y de los latidos, el poder de la naturaleza, y forman el pulso que nos anima. El coraje.
Y por eso se disculpa todo aquello que se hace con el corazón; y, tal vez por esta influencia sublime que tienen las palabras en nuestra manera de pensar, los tribunales acceden a considerar circunstancia atenuante todo aquel comportamiento que resulta de la pasión, del impulso cardíaco, visceral, sanguíneo.
Aunque su única residencia esté en la cabeza."
2 comentarios:
Es cierto, el sentimiento nace en el cerebro aunque muchas nos dejamos llevar por esos impulsos y le echamos la culpa al corazón.
Sin embargo, aunque todo esté en el cerebro, cuando estamos a alegre sentimos que el corazón se acelera y cuando recibimos malas noticias es el corazón el que nos duele...
De todas formas no existirían el uno sin el otro... aunque a veces parezcan independientes.
Saludos.
Sí, parecen independientes pero lo cierto es que van de la mano uno del otro, cerebro y corazón.
Por más que a veces queramos racionalizar nuestras decisiones, el corazón se desboca...y amamos "sin sentido" con pasión.
La ceguera del amor...
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