Aparte de mi fascinación por el jazz que es evidente, las músicas del mundo me encantan, es escuchar no sólo otras voces sino también instrumentos a veces muy sencillos que suenan de maravilla.
Yo también coincido en disfrutar estas músicas, tal vez por alguna carga genética en mi árbol genealógico, o tal vez por la visión intimista y despojada que muestra esta bella Souad con su timbre único. No puedo evitar recordar a mi abuelo árabe sentado bajo la higuera de su patio enorme, con su copita de anís "Shami", musitando viejas melodías de su tierra que jamás pude aprender. Se humedecían los ojos de aquel viejo gladiador de formidable aspecto, al verme corretear por entre las enormes ramas del lechoso árbol. Inolvidable imagen de ese hombre allí, generando productos únicos: Su dulce de higo con anís en grano y nueces era una golosina que provocaba desesperada adicción. Rara es la vida, ahora yo vivo en una casa que compré hace unos años, y tal vez decidí la operación al ver en su patio una higuera centenaria. En ese momento lo supe, yo debía vivir aquí y traer mediante recuerdos familiares aquella humilde receta de sabores comprometidos con una loca secuencia genética. Afortunadamente, ya van varios veranos de abundantes cosechas y dulces que van asemejándose paulatinamente a aquel del abuelo árabe. Y mientras abuso de tu delicado espacio, miro la deshojada higuera por la ventana que da al patio, la bella Souad sigue cantando, y no puedo evitar alguna lágrima que vino a mí por visitar a Lluviané. Y encontrarme este momento único e irrepetible.
Ya en esta entrada refería en un comentario mi fascinación por el jazz y por las músicas del mundo, bueno por la música en general, aunque hay algunas que no soporto, creo que como nos ocurre a todos.
Me parecen hermosísimas a veces en su sencillez, escuchar la belleza de un kora, de un clarinete turco, de un laud árabe, los ritmos enloquecidos de los Balcanes, la dulzura del flok del cono sur, la música celta, el fuego del tango que jamás supe bailar y apenas entender hasta que un argentino me dijo, bájate un buen “lunfardo” ….
Quizá también sea por mis reminiscencias, por esa mezcla de culturas judía, árabe cristiana que representamos los andalusíes.
Y es cierto, de los olores y sabores que nos impregnamos de pequeños permanecen durante toda nuestra existencia. Así que espero que sigas disfrutando por muchos, muchos años, de ese patio, de esa higuera que los urbanitas no tenemos.
Y los dulces árabes son deliciosos, y la comida.
Aprovecho para pedirte disculpas, si alguna vez me he metido con tu “jerga”, pero la verdad como ya te dije, me resulta interesante y muy divertida la ironía que empleas a veces.
Por lo demás ya le leí a la Bestia…que eres un apasionado de la música como no podía ser menos entrando en esas magníficas páginas de las que nos “nutrimos”.
Que sigan los bellos sonidos acompañadas de las buenas palabras.
A esta altura, tus bromas son por mí esperadas, y sumamente disfrutadas. Gracias por esta fantástica distinción de considerar los vulgares dichos de este sudaca que escribe, y lee, y escucha, desde el corazón mismo de las Pampas. Gran abrazo desde allende los mares, dijera La Bestia.
Gabriel ya dije en MQC, que las personas que manejan el humor, la ironía, me parecen muy inteligentes.
Creo que la risa debe formar parte de nuestro "alimento diario"..y como en todo es una actitud, pero sobre todo lo que más necesitamos el la risa del "otro" de los otros, pase lo que pase.
Y estos versos de Neruda que no por superconocidos pierden su valor, lo expresan mejor que yo.
Mi lucha es dura y vuelvo con los ojos cansados a veces de haber visto la tierra que no cambia, pero al entrar tu risa sube al cielo buscándome y abre para mí todas las puertas de la vida .
6 comentarios:
Creo que te gustan mucho las músicas de otras culturas, para muchos de nosotros lamentablemente desconocidas.
Me gusta que nos las muestres.
Gracias.
Así es Manderly.
Aparte de mi fascinación por el jazz que es evidente, las músicas del mundo me encantan, es escuchar no sólo otras voces sino también instrumentos a veces muy sencillos que suenan de maravilla.
Yo también coincido en disfrutar estas músicas, tal vez por alguna carga genética en mi árbol genealógico, o tal vez por la visión intimista y despojada que muestra esta bella Souad con su timbre único.
No puedo evitar recordar a mi abuelo árabe sentado bajo la higuera de su patio enorme, con su copita de anís "Shami", musitando viejas melodías de su tierra que jamás pude aprender.
Se humedecían los ojos de aquel viejo gladiador de formidable aspecto, al verme corretear por entre las enormes ramas del lechoso árbol.
Inolvidable imagen de ese hombre allí, generando productos únicos: Su dulce de higo con anís en grano y nueces era una golosina que provocaba desesperada adicción.
Rara es la vida, ahora yo vivo en una casa que compré hace unos años, y tal vez decidí la operación al ver en su patio una higuera centenaria. En ese momento lo supe, yo debía vivir aquí y traer mediante recuerdos familiares aquella humilde receta de sabores comprometidos con una loca secuencia genética.
Afortunadamente, ya van varios veranos de abundantes cosechas y dulces que van asemejándose paulatinamente a aquel del abuelo árabe.
Y mientras abuso de tu delicado espacio, miro la deshojada higuera por la ventana que da al patio, la bella Souad sigue cantando, y no puedo evitar alguna lágrima que vino a mí por visitar a Lluviané.
Y encontrarme este momento único e irrepetible.
Gracias Gabriel por tu inesperada visita.
Ya en esta entrada refería en un comentario mi fascinación por el jazz y por las músicas del mundo, bueno por la música en general, aunque hay algunas que no soporto, creo que como nos ocurre a todos.
Me parecen hermosísimas a veces en su sencillez, escuchar la belleza de un kora, de un clarinete turco, de un laud árabe, los ritmos enloquecidos de los Balcanes, la dulzura del flok del cono sur, la música celta, el fuego del tango que jamás supe bailar y apenas entender hasta que un argentino me dijo, bájate un buen “lunfardo” ….
Quizá también sea por mis reminiscencias, por esa mezcla de culturas judía, árabe cristiana que representamos los andalusíes.
Y es cierto, de los olores y sabores que nos impregnamos de pequeños permanecen durante toda nuestra existencia. Así que espero que sigas disfrutando por muchos, muchos años, de ese patio, de esa higuera que los urbanitas no tenemos.
Y los dulces árabes son deliciosos, y la comida.
Aprovecho para pedirte disculpas, si alguna vez me he metido con tu “jerga”, pero la verdad como ya te dije, me resulta interesante y muy divertida la ironía que empleas a veces.
Por lo demás ya le leí a la Bestia…que eres un apasionado de la música como no podía ser menos entrando en esas magníficas páginas de las que nos “nutrimos”.
Que sigan los bellos sonidos acompañadas de las buenas palabras.
A esta altura, tus bromas son por mí esperadas, y sumamente disfrutadas.
Gracias por esta fantástica distinción de considerar los vulgares dichos de este sudaca que escribe, y lee, y escucha, desde el corazón mismo de las Pampas.
Gran abrazo desde allende los mares, dijera La Bestia.
Gabriel ya dije en MQC, que las personas que manejan el humor, la ironía, me parecen muy inteligentes.
Creo que la risa debe formar parte de nuestro "alimento diario"..y como en todo es una actitud, pero sobre todo lo que más necesitamos el la risa del "otro" de los otros, pase lo que pase.
Y estos versos de Neruda que no por superconocidos pierden su valor, lo expresan mejor que yo.
Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mí todas
las puertas de la vida .
Un abrazo
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