
"Una vez me dijiste
que no bastaba derribar y construir sobre los derribos para sentirnos seguros: [Es preciso también recordar los derribos, analizarlos a fondo, para evitar que las nuevas construcciones sufran los mismos errores].
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Entonces no llegué a entenderte. Con frecuencia te expresabas de un modo metafórico, y yo probablemente no estaba preparada para asimilar tus ideas.
Las comprendo ahora, Juan: después de doce años vacíos de tu presencia, pero tremendamente llenos de tu ausencia. ¿Sabías tú que también las ausencias pueden tener volumen?
La tuya lo tuvo. Fue un volumen lleno de ti, de tus palabras dichas al desgaire, y de las que ni siquiera me habías dicho pero que yo adivinaba; de coloquios interminables entre tu yo lejano y mi propia soledad, siempre presente.
Las comprendo ahora, Juan: después de doce años vacíos de tu presencia, pero tremendamente llenos de tu ausencia. ¿Sabías tú que también las ausencias pueden tener volumen?
La tuya lo tuvo. Fue un volumen lleno de ti, de tus palabras dichas al desgaire, y de las que ni siquiera me habías dicho pero que yo adivinaba; de coloquios interminables entre tu yo lejano y mi propia soledad, siempre presente.
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Un volumen cada vez más hinchado de ti; de evocaciones que mientras eran aún hechos cotidianos apenas tenían dimensión ni grosor, pero que a la medida que iban transcurriendo los años iban creciendo y creciendo; miradas, gestos, ademanes, actitudes… "
Ben Webster-Where Are You

2 comentarios:
Muy cierto Ane, la ausencia pesa y ocupa espacio, un espacio interior que a menudo crece y duele, un espacio exterior que oprime y ahoga, pero que a veces, también muchas veces, pinta sonrisas en nuestra boca (melancólicas quizás, pero sonrisas).
Bueno Ane, ya sabes que marzo es el mes de mis ausencias, de la que más me pesa.
Un besazo.
Comparto con M. Salisachs y contigo que la ausencia pesa y mucho. El alejamiento de un ser querido de tu vida cuesta asimilarlo, y creo que en algunos casos como en de la obra, cuando haces de alguien tu universo, son muy dolorosas.
Y qué decir de las pérdidas irreparables, te estrujan el alma, como esa, que hace que tus “marzos” sean tan tristes..
El silencio, la soledad, también son densos, pesados.
Un beso
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