
“Arbeit macht frei” o lo que es lo mismo “el trabajo os hará libres” es la frase con la que te recibe la puerta de entrada en Auschwitz. No que sé que se sentirá al cruzar esta puerta y ver las huellas de tanto horror, pero tiene que ser una sensación de enorme escalofrío, de angustia. ¡Qué ironía¡.
En el génesis, "te ganarás el pan con el sudor de tu frente hasta los últimos días de tu vida" si quieres comer alimentos más allá de cardos y espinos.
Me pregunto cuando la mujer (salvo excepciones) no se ha tenido que ganar su sustento. La única e importante diferencia es que ahora recibe un salario por su trabajo, gracias a un buen puñado de mujeres que lucharon, por conseguir una serie de derechos, contra la discriminación ya sea racial, política o religiosa de género.Pero mientras, nos sigan llegando imágenes como éstas, queda mucho camino por recorrer para mejorar las condiciones de vida de tantos niños y niñas en el mundo condenados por la pobreza, a trabajar como adultos, negándoseles el juego, la risa, los sueños.
Pero dejemos la puerta abierta a la esperanza con unos versos de la poetisa Bahia Mahmud Awah, una gran trabajadora del y por el pueblo saharaui, por la libertad.
Tengo fe en el tiempo
Voy huyendo a la infinidad del tiempo.
Voy huyendo de los principios frustrados.
Voy huyendo de los que no levantan polvo al caminar.
Voy huyendo de los que no creen
en el día que nacerá mañana.
Porque yo si creo en ti,
hoy, mañana y los próximos
siglos y por eso mi evasión a la infinidad del tiempo

5 comentarios:
Qué pena de mundo. Sólo viendo cómo se trata a los niños en tantos y tantos lugares da mucha pena todo.
Precioso el poema.
Saludos
Así es Cristina, mientras en que el mal llamado primer mundo, los niños están en general salvo excepciones, alimentados, escolarizados, sanos, en otras partes del mundo, sobretodo en África, muere un niño cada poco segundos de hambre, y los que sobreviven lo hacen en su mayoría en condiciones lamentables, les negamos una infancia digna como decía trabajando como adultos.
A mi también me pareció precioso el poema, sobre todo …“y por eso mi evasión a la infinidad del tiempo”.
Saludos
Vaya, te escribí un comentario hace tres o cuatro días, pero al parecer no lo envié bien o se ha perdido en el espacio ciberestelar...
En fin, que volveré a él, es sobrecogedora tu entrada de este día e impactante la frase de la puerta de Auschwitz. La verdad es que no sé lo que se puede sentir, no he estado allí, pero si me ha traído a la memoria una experiencia o una sensación de zozobra que debe ser similar. La viví hace unos años y la repetí por dos veces, en 2001 y 2003, en mis dos visitas a Senegal. Allí, enfrente de Dakkar, está la isla de Goreé, un paraje precioso y bucolico con un pasado terrible. Aquella isla era la que ocupaban los "señores" europeos, los dueños del comercio de esclavos que salía de esa zona de África, ocupando preciosas y suntuosas villas, en las que, cuando viajaban a europa, dejaban a las "signoras", sus esposas africanas. Pues bien, en esa isla, hay un edificio especialmente sobrecogedor, la llamada "casa de los esclavos", el último albergue de los pobres infelices destinados a morir en los barcos negreros o a sufrir una vida sin libertad bajo el látigo, en las plantaciones de europa y américa..., y dentro de esa casa, un lugar muy concreto, la llamada "puerta de no retorno", por la que los esclavos, abandonaban para siempre África, su tierra, camino de los botes que les llevarían a los barcos negreros.
Es una visión que no se borra y la sensación, como digo de zozobra, el nudo en el estómago y la garganta que, por unos instantes no te permite articular palabra, pensando en todo el horror que durante más de 2 siglos se vivió cada día en ese lugar, y en esa gente que en ese momento, llegaban al no retorno, al fin de la esperanza.
Ya, por terminar, recuerdo en la primera de esas visitas, coincidir con un turista estadounidense negro, descendiente seguro de esclavos como los que de allí salieron, y recuerdo verle sentado llorando junto a esa puerta.
Es terrible que haya sitios así, pero es necesario que existan, que no muestren lo que fuimos capaces de hacernos unos a otros y que nos recuerden que, con otras formas, seguimos haciéndolo. Que sigue habiendo genocidios, masacres y, aunque queramos negarlo, esclavos en la mayor parte de nuestro mundo.
Bueno, ya no me enrollo más.
Un besazo, como siempre.
He vuelto a leer el poema. Sí que es bonito, sí, precioso.
En cuanto al tema técnico de tu blog, pues no sé qué decirte, no sé de qué dependerá eso de que cambie los títulos o actualice o no las entradas, no sé...
Pero bueno, lo importante es que si no es al primer intento, al segundo, yo consigo llegar a tus post y leer. Y siempre es un placer.
Saludos.
-Caminante- Respecto al comentario anterior, ese que anda perdido en el ciberespacio, no me llegó porque “no le pusiste el sello”..je..je…
Yo tampoco he estado en Auschwitz, pero si tengo fotos de amigos que me mostraron su interior y es escalofriante.
La cita de la puerta, al igual que esa que refieres de tus viaje a Senegal “puerta de no retorno” (no la conocía y la he buscado en red y es tremenda) dan fe como dices de toda la barbarie que el ser humano es capaz de propiciar a otro ser humano.
Estoy de acuerdo contigo. Siempre es bueno que existan lugares “testigos” lugares “memoria”, de hechos de los que tendríamos que avergonzarnos.
Ha habido mucha muerte a lo largo de la historia que ha quedado en el olvido o que no recordamos suficientemente ya que parece que sólo ocurrió el holocausto nazi, pero hay más…como el periodo staliniano , maoísta, la esclavitud que citas, las matanzas tribales en África…No aprendemos.
Ahh y otra cosita, y de rollo nada, me ha gustado mucho lo que me has contado de tus viajes.
Un beso
-Cristina- gracias por el aviso y el interés.
Supongo que será algo pasajero de blogspot,. Igual cualquier día se arregla solito, o me encuentro que no existe, o no puedo entrar, yo que sé.
Nada si eso pasa me fastidiará, pero habrá que renovarse y empezar de nuevo.
Saludos
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