José, cuando hablé contigo en Navidad, me decías que te encontrabas muy mal, que ya no tenías fuerzas, que no deseabas más visitas al hospital, y que no querías “que te remontaran más” que tu vida ya no tenía calidad, que no querías vivir así.Hoy has muerto, has emprendido el viaje, a ese lugar desconocido por todos, del que nada sabemos, (no es el día de filosofar sobre si existe el alma, y otra vida) pero lo que si es cierto, es que el sufrimiento ha terminado para tí.
Que estas velas sirvan para alumbrar la travesía. Descansa en paz.
----------------------------------------------------------------ANE KUMENÉ

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