
Aunque ya Platón en su República describe una sociedad idílica de gobierno perfecto, Tomas Moro relata en Utopía como los hombres son libres, iguales, con una forma de gobierno que por su corte aristocrático políticamente no podríamos conceptuarlo como runa república porque en la elección de sus gobernantes no participan todos sus habitantes, pero si democrático.
Para la guerra hay un tratamiento especial, no existe los ejércitos permanentes, las viviendas son todas iguales, el trabajo está distribuido según cualidades personales, los recurso son repartidos equitativamente, y lo más importante es que a todos les resta tiempo libre.
El orgullo está profundamente enraizado en los corazones de los hombres; no es fácil desarraigarlo. Pero en Utopía, al menos, sí se han desarraigado los vicios de la ambición y del afán de crear facciones. En Utopía, la avaricia quedó abolida cuando el dinero fue suprimido.
Desgraciadamente, esta isla no ha existido aún, ni creo que exista, nuestra sociedad está regida básicamente por el componente económico, y en muchos países siguen existiendo regímenes dictatoriales, hambre, guerras…
Para la guerra hay un tratamiento especial, no existe los ejércitos permanentes, las viviendas son todas iguales, el trabajo está distribuido según cualidades personales, los recurso son repartidos equitativamente, y lo más importante es que a todos les resta tiempo libre.
El orgullo está profundamente enraizado en los corazones de los hombres; no es fácil desarraigarlo. Pero en Utopía, al menos, sí se han desarraigado los vicios de la ambición y del afán de crear facciones. En Utopía, la avaricia quedó abolida cuando el dinero fue suprimido.
Desgraciadamente, esta isla no ha existido aún, ni creo que exista, nuestra sociedad está regida básicamente por el componente económico, y en muchos países siguen existiendo regímenes dictatoriales, hambre, guerras…
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Moro tampoco cree que pueda existir Utopía, cuando dice que su capital es Amauroto (en griego: sin muros), regada por el río Anhidro (sin agua) y regida por un funcionario cuyo título es Ademo (sin pueblo), por lo que Utopía debía significar "No hay tal lugar" (como lo tradujo al castellano Francisco de Quevedo).
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De todas formas, dándole un margen a la esperanza, los hombres seguimos soñando con nuestras propias Utopías aunque sean totalmente irrealizables.
Incluso a veces, creemos “ser islas” y pensamos que nada de lo que hay a nuestro alrededor nos afecta.
----------------------------------------------------------------ANE KUMENÉ
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