
….Claro una niña de catorce años, una chiquilla, es algo despreciable y vil como un perro. ¿Pero con qué derecho la enviaban a acostarse, la castigaban, la injuriaban?
¡Ah¡ ojalá se murieran. Al otro lado de la pared se oía a la inglesa respirar suavemente mientras dormía.
Se nuevo Antoinette se echó a llorar, pero más quedo, saboreando las lágrimas que se le colaban por las comisuras de la boca; un extraño placer la invadió bruscamente: por primera vez en la vida lloraba así, sin muecas, sin hipos, silenciosamente, como una mujer….
Más adelante derramaría las mismas lágrimas por amor…Durante un largo instante oyó los sollozos batiendo en su pecho como el oleaje profundo y grave del mar, la boca bañada por lágrimas que sabían a agua salada….. Encendió la lámpara y se miró en el espejo con curiosidad. Tenía los párpados hinchados, las mejillas enrojecidas, amoratadas, como una niña maltratada .
Estaba fea fea ….Volvió a sollozar.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario