
¡Oye!- exclamó Helmholt, solícito.- Tú no estás bien. - ¿Te sentó mal algo que comiste?- preguntó Bernard.
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El salvaje asintió. - Sí, comí civilización. - ¿Cómo? - Y me sentó mal; me enfermó- agregó en un tono de voz más bajo- comí mi propia maldad.

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