miércoles, 2 de julio de 2008

Octavio Paz-Dos cuerpos

Dos cuerpos frente a frente son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente son dos astros que caen
en un cielo vacío.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Bellísimo poema, lleno de luz en una descriptiva amena y simple.
Deja ver claramente el deseo kamikaze que existe en todo amante, hombre o mujer: Amar y morir.
Por eso me gusta ese final alegórico,
Dos astros que caen en un cielo vacío.
Imagen doliente y llena de esperanza a la vez.

Lluviané dijo...

Sí, a mi también me pareció hermoso.

Pero como dices ¿hay en todo amante ese deseo kamikaze que existe en todo amante, hombre o mujer: Amar y morir?.

O sólo en el desamor, o en el amor imposible, existe el deseo de morir?

Anónimo dijo...

Buena pregunta, que por cierto no sé responder.
En definitiva, creo que el amante que se entrega a fondo es kamikaze, no sé si necesariamente me refiero a la muerte como tal.
Sí estoy seguro que entierra muchas de sí mismo en esa entrega; hay un claro acto de sumisión que no debiera tener el tono sepulcral que yo le dí.
"Cuando se cansa de tanto querer
Ella es tan clara que ya no es ninguna..."
Dice Spinetta en el hermoso poema Ella También, allí también habla de una entrega de sí hasta casi dejar de ser.
Es envidiable poder vivir tales consagraciones que estoy seguro existen en la vida diaria.
Tal vez me salió un tanto necrofílico el comentario, será que esa muerte tiene mucho de poético.
Será que ese final glorioso me dejó tal sensación final, y no puedo negar que la disfruté.

Lluviané dijo...

Quizá la entrega en el enamoramiento es “ciega” y algo suicida. Y es cierto, se pierde mucho del “yo” por el camino, pero también nos nutrimos del “otro” .

Sabes después de leer a tu comentario me vino a la cabeza unos versos superconocidos de Teresa de Jesús, que muestran otro tipo de amor, y quizá con los mismos componentes “kamikaces” que referías.

Vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;….


Y una pregunta, si tiene esos tintes poéticos la muerte, por qué evitamos hablar de ella? Por superstición, miedo, cultura…
Porque lo racional es temer el dolor, la enfermedad, que nos lleva de la mano a cruzar el lago, pero empleando esa racionalidad deberíamos hablar libremente de ella ¿Por qué no lo hacemos?.

Y ese autor, Spinetta, no lo conocía buscaré cositas de él.

Gabriel, gracias de nuevo, por tus visitas